Programa 27 de l’Auditori de Barcelona:”danzas” Rachmaninov

Rachmaninov, Sergei Vasilyevich (1873-1943)

Biopic: Autor de descendencia ruso-americana, fue compositor, pianista y director de orquesta. Fue uno de los pianistas más brillantes del siglo XX, cuyas composiciones son consideradas como la mayor expresión musical de la era romántica.
Rachmaninov nació el 1 de Abril de 1873, cerca de Novgorod. En Moscú sus profesores de piano incluyeron al estricto Nikolay Zeverov y Aleksandr Silote, primo de Rachmaninov quien le recomendó a su propio maestro, el pianista y compositor húngaro Franz Liszt. Además, el autor estudió con tres eminentes compositores rusos: Antón Arensky, Sergey Taneyev y su mentor de música más importante, Peter Ilich Tchaikovsky.

Rachmaninov es considerado como uno de los pianistas más influyentes del siglo XX. El tuvo legendarias facilidades técnicas y manejo rítmico, y sus largas manos eran capaces de cubrir el intervalo de una 13ª en el teclado (una mano abarcaba aproximadamente 12 pulgadas). El largo de sus manos correspondía aproximadamente con su altura; Rachmaninov medía 1 metro 98 cm. de alto. Además tenía la habilidad de tocar complejas composiciones con sólo escucharlas una vez. Muchas presentaciones de las composiciones de Rachmaninov fueron grabadas por The Victor Talking Machina Company, así como también los trabajos del repertorio estándar.

El Preludio en Do menor (1892), para piano y orquesta, y su ópera Aleko (1893) establecieron su reputación como compositor. Asimismo su “Trío élégiaque”, en memoria de Tchaicovsky. En 1897 su Sinfonía No. 1 en Re menor fue presentada. Su desastrosa recepción provocó que dejase de componer, y durante tres años trabajó únicamente como pianista y director. Su Concierto para piano No. 2 en Do menor (1900) marcó su retorno a la composición. Durante los próximos 17 años compuso su Sinfonía No. 2 en Mi menor (1906); el poema sinfónico La isla de la muerte de 1909; la Liturgia de St. John Chrysostom de 1910 para coro; la sinfonía coral “Las campanas” de 1913, basada en una poesía del escritor americano Edgar Allan Poe; y muchas canciones altamente admiradas. Excepto por un período en Dresden, Alemania entre 1906 y 1908, trabajó principalmente en Moscú; entre 1904 y 1906 donde fue director del Teatro Bolshoi.
La revolución soviética puso fin a esta etapa, provocando su salida, junto a su familia, de Rusia. Suiza primero y, a partir de 1935, Estados Unidos, se convirtieron en su nuevo lugar de residencia. Si en su patria había dirigido sus principales esfuerzos a la creación, en su condición de exiliado se vio obligado a dedicarse sobre todo al piano para poder subsistir. La carrera de virtuoso pianista que llevó a cabo desde entonces, junto a la profunda añoranza de su país, fueron dos de las causas que provocaron el notable descenso del número de obras escritas entre 1917 y 1943, el año de su muerte: sólo seis nuevas composiciones vieron la luz en ese lapso de tiempo, cuando en los años anteriores lo habían hecho casi cuarenta. Durante el exilio se concentró en su carrera de piano y dirección, haciendo grabaciones en ambos campos. Sus pocas composiciones después de 1917 incluyen: las Variaciones sobre un tema de Corelli de 1934 para piano; la Rapsodia sobre un tema de Paganini de 1936 para piano y orquesta; la Sinfonía Número 3 en La menor de 1936; y el Concierto para piano No. 4 en Sol menor de 1937. Falleció en Beverly Hills, California, el 28 de Marzo de 1943.
Obras: Escribió cinco trabajos para piano y orquesta: cuatro conciertos y la Rapsodia sobre un tema de Paganini. De sus conciertos, el segundo y el tercero son los más populares, y se los considera en el escalón más alto de los conciertos virtuosos para piano de la literatura romántica. El Concierto No. 3, de hecho, es ampliamente considerado uno de los conciertos para piano más difíciles de todos, y por ello es uno de los favoritos entre los virtuosos del piano. Sus trabajos para piano solo incluyen los Preludios, Opus 23 y 32, junto con el Preludio en Do menor Opus 3 No. 2 del Morceaux de Fantaisie los cuales emplean las 24 teclas mayores y menores del piano. Especialmente difíciles son los Ètudes-Tableaux, los cuales son literalmente piezas de estudio muy demandantes. Están además los Momentos Musicales del Opus 16, y las Variaciones sobre un tema de Chopin, Opus 22. Escribió dos sonatas para piano, las cuales son ambas trabajos monumentales y finos ejemplos del género post-romántico. Sergei también compuso trabajos para dos pianos, cuatro manos incluyendo dos Suites (la primera subtitulada Fantasía-Tableaux), una versión de Danzas Sinfónicas Op. 45, y una Rapsodia rusa.

Las Danzas sinfónicas
Fueron compuestas por Rachmaninov en el verano de 1940.
Rachmaninov daba muy raramente explicaciones de su música, por lo que apenas sabemos nada del trasfondo poético o autobiográfico de su última obra, aunque los títulos que apuntó para cada uno de sus movimientos quizás nos den una pista. Cuando tocó las Danzas Sinfónicas al coreógrafo Mikhail Fokine, le explicó que seguían la secuencia Mediodía – Ocaso – Medianoche.
Las Danzas Sinfónicas existen en dos formas igualmente válidas: para orquesta y para dos pianos. Mientras que la versión orquestal posee un notable sentido del color, la versión para dos pianos destaca las estructuras esenciales de la música, a la vez que permite a los dos solistas una reacción ante la música más libre y personal de lo que resulta posible con una gran orquesta.
La primera danza está dividida en tres partes, con las secciones rápidas extremas en do menor enmarcando un episodio más lento en do sostenido menor. Cuando la primera danza se acerca a su fin, la calma envuelve la música y aparece un nuevo tema de gran amplitud enfrentado a un diseño repiqueante. Cabe suponer que Rachmaninov no confiaba en que sus oyentes reconocieran aquí una autocita, ya que se trata del motivo central de su malhadada Sinfonía Nº 1, que no se había interpretado desde 1897.
La segunda danza es un vals muy elaborado, que a veces toma el aspecto de una danza macabra, en ocasiones insinuante y con frecuencia siniestra.
La tercera danza muestra, como la primera, una estructura tripartita. La sección central lenta está imbuida de un cromatismo persistente, fatalista; las secciones extremas, a modo de contraste, contienen ejemplos de la música más vital de Rachmaninov, incluido un canto de la liturgia ortodoxa rusa que Rachmaninov había utilizado en su Vigilia Nocturna de 1915 (conocida habitualmente como las “Vísperas”). Este canto y el Dies irae se enzarzan en lo que es virtualmente una lucha vida-contra-muerte.
Hacia el final de la obra, en el momento en el que el Dies Irae es derrotado finalmente por el Himno de Resurrección de las Vísperas, Rachmaninov escribió en la partitura la palabra “Aleluya”.
En lo personal, encuentro la versión para dos pianos sencillamente espectacular.
Te dejo la mejor grabación con Andre Previn y Vladimir Ashkenazy.
Puro fuego.

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